Archive for mayo, 2010

Cuanto te mide la Anaconda

Cuando te mide la anaconda

Cuando te mide la anaconda

Hace unos días releía en la prensa escrita un artículo que haciendo referencia a las Leyendas Urbanas, es decir aquellas historias que nacidas al abrigo del  imaginario popular toman cabida en las sociedades transmitiéndose   por el boca a boca  hizo despertar en mí la curiosidad por los relatos que en la misma se narraban.Entre las historias que el periodista relataba en su curioso artículo llamo mi atención especialmente aquella en donde se contaba como una serpiente,- parece ser una anaconda – había sido adquirida por un señor con la sana intención de domesticarla , si bien dicho reptil había desde hacía algún tiempo tomado un comportamiento extraño. De esta forma, y noche tras noche la serpiente  iniciaba un rito de estiramiento vertical justo al lado de su dueño. El extraño comportamiento de la Anaconda continuaba relatando en su artículo el periodista motivo que el dueño del reptil consultara a un veterinario , quien ante semejante narración de hechos manifiesto al sorprendido dueño de la Anaconda que lejos de una muestra de cariño el comportamiento de la serpiente respondía a la intención clara de medir a su presa – en este caso el propietario del animal- para posteriormente y una vez alcanzada la medida oportuna engullirla.Así esta fábula popular no hizo más que plantearme una reflexión sobre nuestra propia sociedad, no por menos  hoy en día vivimos en una sociedad llena de Anacondas de todo pelaje, de serpientes que encuentran su poder en engullir a la presa lentamente, aun cuando la misma les produzca una digestión lenta y pausada, hecho este para el que previamente realizan una danza de medición de la víctima , danza que llena de pulsos políticos económicos y sociales a través de los diferentes resortes del poder a su alcance sirve como antesala al festín que colmara por un momento un apetito  voraz e insaciable.Y es que las serpientes se han introducido en todos los ámbitos de la sociedad actual, y así es algo normal asistir a tu alrededor a mediciones constantes de  Anacondas, Boas, Pitones u otros reptiles que intentan de esta forma determinar si la presa puede o no ser devorada. Y es aquí, ante este hecho donde es determinante la rectitud, la coherencia, la firmeza y la fuerza de quienes al ser medidos por semejantes reptiles deben de dar el hachazo oportuno que descabece a dichos elementos de voracidad ilimitada.¿acaso no se esta midiendo nuestra propia democracia por las serpientes de la ultraderecha cuando se pone en tela de juicio la labor de un luchador de las libertades y los derechos como Garzón?, tal vez esta pregunta sea un ejemplo clarificador, si bien no el único que a tenor de esta reflexión podemos hacer, ya que también  en otros ámbitos encontramos esas mismas mediciones de serpientes que en el seno de las empresas, las organizaciones sociales o los partidos políticos miden una y otra vez  a quienes aportan en muchas ocasiones un nuevo prisma de las realidades o un aire fresco en las mismas, para posteriormente y en caso de que estos no se mantengan firmes ser engullidos, unas veces por serpientes de escamas canosas no abiertas a los cambios y en otras ocasiones por serpientes de piel joven que prefieren mantener su espacio de caza para si mismas sin ser compartido el mismo desde la generosidad y la búsqueda del interés general.Así y de igual forma asistimos como día a día desde diferentes televisiones se llevan a cabo estos comportamientos que recordando a los reptiles miden nuestra propia capacidad autocrítica con programas que lejos de producir el rechazo generalizado de la sociedad española son seguidos con grandes cuotas de pantalla haciendo de nuestra sociedad civil una inerte presa al servicio de serpientes italianas y de otra índole que agazapadas entre la oscuridad de los despachos esperan el momento adecuado para engullir nuestra ya cada vez más debilitada sociedad.

Josu Gómez Barrutia

LA DESMESURA

Si un observador exterior tuviera que señalar una de las tendencias más destacadas en la sociedad española actual es muy probable que indicara la inclinación a la desmesura. Personalmente me encuentro entre los que piensan que objetivamente la situación española no es tan mala, sobre todo contemplada con una perspectiva histórica; y tiene soluciones que, en principio, no debieran ser tan difíciles de plantear y alcanzar. Sin embargo, todo tiende a ser contemplado, analizado y abordado con una llamativa desmesura. Una de las últimas declaraciones de Rajoy, reclamando para la situación de España la misma valoración económica de Grecia, ha desbordado por completo los límites de lo comprensible. Rajoy parece que quiere que todos –dentro y fuera de nuestras fronteras– asumamos que España está tan mal como Grecia. Parece que lo importante no es que esto no sea cierto objetivamente, sino que se vea así, con tal de desgastar y desprestigiar al Gobierno.

El problema es que tales desmesuras –que ciertamente no son privativas de Rajoy– tienen efectos prácticos sobre la situación real de España y sus perspectivas de evolución. Por eso, mucha gente está bastante harta de escuchar a diario tantas desmesuras y tantas exageraciones en múltiples planos de la vida social. Parece que ahora lo que se lleva es refunfuñar y pasarse de rosca, sin importar que se esté alimentando un clima de malestar y de desconfianza en la situación que no hace sino contribuir a empeorar aun más las cosas.

De ahí que en estos momentos lo más importante y prioritario en España sea sosegarse y recuperar el necesario clima de confianza y tranquilidad. Por ello, cuando algunos líderes políticos caen en tal grado de desmesura no sólo no atienden al sentido de responsabilidad al que vienen obligados, sino que causan un doble daño a la situación de España. En primer lugar, por el pésimo ejemplo que dan y, en segundo lugar, por la alarma objetiva que generan. Es decir, cualquiera que les escuche pensará que las cosas están mucho peor de lo que parecen y, si no llegan a tal conclusión porque tienen otros datos diferentes, entonces pensarán que en España no hay una oposición mínimamente creíble y responsable. Lo cual es pésimo, tanto de cara a eventuales alternativas de futuro, como a la hora de evaluar las posibilidades de algunos acuerdos razonables.

¿Alguien se imagina los efectos que podría tener que algunos de los juicios desmesurados de Rajoy acabaran siendo creídos como ciertos? ¿Qué pasaría si los créditos –públicos y privados– que nos dan a España –o la misma remuneración de la deuda española– pasara de los actuales parámetros a los que se aplican actualmente a Grecia, es decir, más del cuádruple o el quíntuple? Sencillamente lo que ocurriría sería una auténtica catástrofe, no sólo para el actual Gobierno de España, sino sobre todo para muchísimas empresas y familias. ¿Son conscientes algunos de tales posibles efectos perversos? ¿No tienen a nadie cerca que se lo explique?

Malos tiempos estos de tanta desmesura.

José Félix Tezanos